VENDER CON INTELIGENCIA EMOCIONAL.

La inteligencia emocional está relacionada directamente con el liderazgo, la capacidad empresarial, el éxito profesional, las relaciones positivas con otras personas y, sobre todo, con nosotros mismos.

Para vender con inteligencia emocional lo primero necesitamos es conocernos a nosotros mismos, nuestras fortalezas y debilidades para saber cómo impactamos en las demás personas; de este modo seremos conscientes de nuestras emociones y de las de los demás. Por lo general, no nos conocemos lo suficiente porque hemos pasado la mayor parte del tiempo respondiendo a lo que las demás personas esperan de nosotros y apenas indagando en nuestro interior. A la hora de vender con Inteligencia Emocional debemos de desarrollar aquellos aspectos de nuestra personalidad que más nos favorecen:

Positividad y motivación suponen un esfuerzo y entrenamiento diario: cada día más fuertes ante el desánimo y la desmotivación.

Empatía: se aprende y se entrena para desarrollar la capacidad de ponerme en el lugar de las otras personas, conocerlas y saber qué quieren y qué no.

Conocimiento sobre las relaciones con los demás, desarrollar habilidades de comunicación, resolución de conflictos, identificar problemas y situaciones de modo objetivo, desarrollar un pensamiento creativo y resolutivo…

Una vez que hemos trabajado sobre nosotros, podremos detectar las emociones negativas en las otras personas para minimizarlas y de este modo asegurar la relación (y en nuestro caso la relación comercial).

La compra en la mayoría de las ocasiones es emocional e impulsiva, si conocemos estos mecanismos podremos manejar mejor el proceso. ¿Conozco a mi cliente, sé qué vendo, sé cómo compra, sé cómo abordarlo, sé manejar el NO? Una cosa es vender y otra muy diferente atender al público para resolver su problema y fidelizarlo:

Es mejor perder una venta que perder un cliente.

A las personas nos gustan vendedores que escuchan, que se saben comunicar, que respetan, que son sinceros, accesibles, pacientes, asertivos, que saben estar a la altura de las necesidades de la clientela.

No nos gustan los vendedores que manipulan, que sólo piensan en su producto y en venderlo, que engañan, que hablan en términos egocéntricos: yo, mi empresa, mi producto (en vez de tu/usted, sus necesidad, sus gustos…)

Y tú, ¿qué opinas?

Pilar Contreras de Vera

Licenciada en Ciencias Políticas y Sociología.Máster en Inteligencia Emocional y PRL. Apasionada por la sociología clínica. 

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